(ya que la palabra liberal ha recuperado su verdadera acepción de:
- favorable al progreso y la reforma;
- relativo a un partido político que aboga por la reforma progresista;
- favorable al liberalismo;
- favorable al concepto de la mayor libertad posible para el individuo garantizada por la ley y asegurada por la protección gubernamental de las libertades civiles;
- favorable o permitiendo la libertad de acción en asuntos de creencias o expresiones personales;
- perteneciendo a las formas de gobiernos representativos y no aristocracias y monarquías;
- libre de perjuicios e intolerancia, tolerante)
estos medios, que llamaremos aquí conservadores, no juegan limpio. Su estilo es insultante, a veces soez, dictatorial, ridículo en muchas ocasiones, y les falta el rigor periodístico necesario para obtener una credibilidad objetiva. En otras palabras, se necesitan otras voces para analizar objetivamente la realidad social, política, económica, religiosa, y autonómica española.
Seremos razonables y honestos. Lo que no quita que nos enfademos alguna vez y se note.
JB
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